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Cerrajeros Autorizados
Si ha llegado el momento en el cual se hace necesario realizar cambios en las bisagras de algunas puertas de las habitaciones de tu vivienda y tienes dudas sobre cómo adquirir una nueva, puedes tomar una de ellas como muestra para que en la ferretería o el local donde vayas a comprarla sepan qué modelo te deben ubicar.
Esta recomendación se basa en la existencia de varios modelos y dimensiones, acoplados a la diversidad de puertas que existen en el mercado conforme sus materiales y utilidad.
Si bien hay medidas estándar, no está demás cerciorarse de que adquieres la que realmente será conveniente para las puertas a las cuales les realizarás ese cambio.
¿Cómo puedes saber qué tipo de bisagra comprar?
Cuando observas la manera como se instala una puerta, notarás que en promedio se necesita contar con tres bisagras distribuidas en sus partes superior, media e inferior y que cada una consta de dos piezas de metal.
Ambas piezas se conectan mediante un pasador de acero, midiendo regularmente unos tres centímetros, con los cuales basta para ajustar y dar el soporte que la puerta requiere para funcionar correctamente.
Estos dispositivos posibilitan que la puerta abra sin inconvenientes, permitiendo el paso cómodo tanto de personas como de mobiliarios al momento de decorarlas o renovarlas para quien ocupará el espacio que resguarda.
De acuerdo con el tipo de puerta que tengas, contarás con un modelo de bisagra, por eso es bueno llevar una muestra al momento de comprar una nueva.
¿Cómo proceder al cambio de las bisagras?
Como casi todas las labores manuales, debes comenzar por limpiar la zona de trabajo.
Luego puedes colocar una cuña debajo de la puerta para mantenerla en una posición fija y cómoda para ti, de manera que puedas proceder al cambio sin contratiempo.
Si vas a cambiarla sin ayuda de algún familiar, lo más prudente es proceder a cambiar una a la vez, evitando cualquier posibilidad de accidente.
Comienza por la parte superior, desatornillando las dos piezas que forman la bisagra que está en la parte más alta de la puerta. Limpia la zona donde ésta estuvo y verifica que esté en buen estado.
Si notas que hay alguna grieta en el marco de la puerta o en ésta, te dará oportunidad de repararla antes de colocar la nueva bisagra, pudiendo agregarlo algo de masilla o algún pegamento idóneo para esas áreas.
Déjala secar y lija ligeramente para emparejar la superficie. De ser necesario toma algún resto de pintura que haya quedado de alguna restauración anterior para disimular la imperfección.
Al estar limpia y seca, podrás colocar la nueva bisagra en su posición, si los agujeros donde estaba fijada la pieza anterior no muestran problemas para ser aprovechados nuevamente. Si debes que abrir nuevos agujeros debes cuidar que queden alineadas ambas partes.
Del mismo modo vas a proceder con las dos bisagras faltantes, verás que logras realizar los cambios por ti mismo mientras recuperas la funcionalidad de las puertas.

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